El Islam y la perfección de
El Islam y la perfección de la Mujer

El Sagrado Corán allanó el camino para el comportamiento moral ante la mujer, tomando como ejemplo y patrón a seguir por todos los creyentes, a María y a la esposa del Faraón:

El Rhyaftgan (amplia base de datos misioneros y conversos)    Después de discutir en el primer capítulo sobre la igualdad del hombre y la mujer, y lograr llegar a una conclusión clara, en éste se hablará de la primera arena de esta entidad común que es la realización y perfección humana. Lo que se pretende decir es que la puerta de la madurez humana bajo la protección de la shari’ah islámica está completamente abierta ante todos los hombres y mujeres, quienes tienen la capacidad, aptitud y plena disposición innata para recorrer los diversos cursos de esta madurez.

Tenemos que investigar y examinar cuidadosamente, la perfección de la mujer, en dos terrenos: conocimiento y conducta moral. Este tema puede ser establecido desde dos perspectivas; el primero no es la confirmación teórica y la segunda es la consideración original e histórica. Además, este asunto puede discutirse de acuerdo con los textos y fuentes religiosas. Esta teoría puede probarse conforme al Corán y a la Sunna del Profeta, también con base en las evidencias históricas y externas.

El Islam y la perfección de la Mujer

Para completar y cubrir todas las dimensiones de este asunto, es esencial y necesario tomar en cuenta sus dos perspectivas. En otras palabras, podemos decir que el camino para tal desarrollo y perfección fue allanado por el Sagrado Corán, las enseñanzas y los preceptos del Profeta (P), al igual que con los Imames infalibles, cuyas huellas pueden buscarse en aquella época y muchos periodos posteriores. La siguiente es una discusión y abordaje de dos campos de perfección: comportamiento moral y conocimiento, con la debida atención a las fuentes históricas y teóricas.

Comportamiento Moral

El Sagrado Corán allanó el camino para el comportamiento moral ante la mujer, tomando como ejemplo y patrón a seguir por todos los creyentes, a María y a la esposa del Faraón:

“Y Dios pone un ejemplo para quienes son creyentes: La mujer del Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Constrúyeme una morada junto a Ti en el Jardín y sálvame del Faraón y sus obras y sálvame de la gente opresora. Y María hija de Imrán, quien protegió la castidad de su vientre, así que, insuflamos en él de Nuestro Espíritu y confirmó las palabras de su Señor y Sus Escrituras y fue de las obediente”. (66:11-12)

Estas dos mujeres alcanzaron altos rangos en la fe y cercanía a Allah, aunque una no tuvo esposo y la otra estaba bajo la protección de un esposo de mala naturaleza, que proclamaba ser una deidad.

Además, en el Corán se encuentran los más altos halagos morales en reconocimiento a María, fue dirigida y alabada con los términos más sublimes como “te ha escogido” y “purificado” (3:42), siendo contactada muchas veces por los ángeles quienes una vez le dijeron: “Y cuando los ángeles dijeron: ¡Oh María!…” (3:42,45)

De igual forma, al enterarse que Salman estaba preocupado por la ropa vieja de Fátima y había derramado lágrimas por ello, el Mensajero de Allah declaró: “En verdad mi hija Fátima está entre una de las caravanas (al paraíso)[1].

También se reporta del Imam al-Husayn (P), en los últimos minutos de su vida –en el lecho de muerte-, le dijo a Zaynab (a.s.) “¡Oh hermana! Nunca me olvides en las súplicas de las oraciones nocturnas”[2].

También Hamidah, la esposa del Imam As-Ŝadiq (a.s.) estaba en una posición moral alta, y que al respecto el Imam (a.s.) dijo: “Hamidah, en verdad está purificada de impurezas”[3].

El Imam al-Baqir (a.s.) dijo acerca de ella: “Ella es elogiada en este mundo y digna de alabanza en el más allá”[4].

Entre tanto, algunos opinan que las mujeres son más competentes y capaces que los hombres porque:

  1. El rango de acción de las mujeres es más corto que el de los hombres.
  2. Las mujeres son más livianas que los hombres, ya que sus ligamentos son más pequeños que los de éstos, haciéndolas capaces de cubrir distancias cortas, más rápidamente que los varones.
  3. Los obstáculos ante el comportamiento de los hombres son más en número que aquellos ante las mujeres. Por lo tanto, para los hombres es más difícil deshacerse de ellos.

Existen muchas evidencias históricas que establecen este punto de vista.

Es conocido por todos que el Imam Alí (a.s.) se casó con Fátima (a.s.) cuando ella tenía sólo nueve años de edad mientras que él (a.s.) tenía veintiuno, es decir, la diferencia de edad era de doce años.

Por otra parte, en las tradiciones Shi’ahs y Sunnitas, se registra que el Profeta (P) dijo: “Si no hubiese existido Ali, ningún hombre podría estar allí para Fátima”[5].

La evidencia que prueba este punto de vista se encuentra en la confirmación, por del Profeta (P), de la igualdad (entre Alí y Fátima) y la esencia de ellos que se correspondía mutuamente a pesar de la diferencia de doce años de edad. Además, existen otras evidencias que confirman esta opinión, sin embargo, citarlas está fuera del ámbito de este libro.

Con respecto a las mujeres, se registra que az-Zahri dijo:

“Ninguna mujer se ha vuelto apóstata después de tener fe”[6]

De manera similar, se encuentra registro de Adh-Dhahabi, el cua dijo:

“Nunca se ha narrado que alguna mujer haya falsificado tradiciones del Profeta (P)”[7]

En Mizan al-I’tidal el autor ha presentado, por su nombre, cuatro mil hombres que eran sospechosos de fabricar tradiciones; expresando que:

“Nunca he conocido que una mujer haya sido acusada de falsear en la narración de tradiciones”[8]

Algunos escritores han interpretado el enunciado de Adh-Dhahabi de esta manera:

“La razón detrás de esto puede estar en el hecho de que los hombres son afectados y atraídos por las tendencias políticas, amor al poder, obstinación y apoyo a puntos de vista, servilismo a los reyes y emires con el fuerte deseo de aprovecharse del corazón de las persona, además otras cosas que les desvían del camino recto. Pero con respecto a las mujeres, estos deseos e inclinaciones no tienen una vía o control sobre las mujeres”[9]

Es así como, Ayatolá Yawadi Amoli dice al respecto:

“El Sagrado Corán se esfuerza a través de la prédica, que está directa y fuertemente conectada con el corazón y la mente, en hablar al hombre, y también intenta comunicarse a través de la sabiduría la cual tiene relación indirecta con el corazón. Si el canal del intelecto y del pensamiento falla en alcanzar el callejón entre el corazón y la mente, no será útil. Las mujeres son más exitosas que los hombres con respecto al corazón, la mente, tendencia y atracción. Por consiguiente, las fervientes oraciones tienen influencia y efecto sobre las mujeres más que sobre los hombres, y la prédica es más efectiva en las mujeres que en los hombres.”[10]

Muhyiddin al-Arabi no ha considerado las posiciones Gnósticas como características especiales de los hombres sino que las cuenta como compartidas por hombres y mujeres, cuando dice: “Estas posiciones no pertenecen única y especialmente a los hombres porque las mujeres también pueden tenerlas, pero puesto que, predominan siempre en el hombre, estas (las posiciones) siempre son mencionadas con los nombres de los hombres”[11].

Desde luego, la prevalencia de los hombres gnósticos no se debe a que son más talentosos o hábiles, sino que el medio ambiente social, las inconveniencias de las circunstancias y la atmósfera de la educación femenina son las razones reales para esto, además la poca atención que se le presta al registro histórico de las mujeres. Los historiadores que han prestado mucha atención a los registros biográficos de los hombres no se han interesado mucho por este asunto en relación a las mujeres.

Por consiguiente, numerosos libros fueron escritos acerca de las posiciones gnósticas de los hombres, como Hilyat al-Awliya’, Tabaqat al-Awliyat, Tabaqatas-Sufiyyah y otros. Pero cuando concierne a las mujeres, tanto escritores como historiadores, elaboran libros sobre las condiciones de la mujeres cantantes, tales como los libros al-Aghani y al-Ima’ ash-Shawa’ir de Abul-Faraj al-Isfahani, entre otros.

De hecho, no existe ningún defecto en el comportamiento moral de las mujeres. Cuando se le preguntó a un gnóstico. “¿Cuál es el número de abdal[12] sustituto? “Contestó: “Cuarenta almas (…)” queriendo decir que el Abdal son cuarenta individuos. Cuando se le cuestionó: “¿Por qué no dijiste cuarenta hombres?” él respondió: “Primero, no todas estas distinguidas personas son hombres entre ellas se encuentran mujeres. Segundo: cada individuo que alcanza el rango de substituto es hombre –seres humanos-, y hombre no tiene especificación para mujeres u hombres”[13].El Imam Jomeini ha jugado un gran papel en la representación y estabilización de esta dimensión del carácter de las mujeres en la era contemporánea.

Con respecto a Fátima az-Zahra (a.s.) él dijo:

“…me basta con citar una tradición que es reportada con una Sanad autentica- cadena de narradores- en el noble libro de Al-Kafi. En esta tradición se lee: “El Imam As-Ŝadiq dijo: Fátima (a.s.) pasó, después de la muerte de su padre, setenta y cinco días llena de dolor y dificultades, y Gabriel (a.s.) descendió ofreciéndole consuelo, prediciéndole los eventos futuros. Lo que llama la atención de la tradición es: estos setenta y cinco días fueron días de comunicación, donde Gabriel vino y se fue muchas veces, y no creo que otro, diferente a la primera clase de los grandes Profetas (a.s.), haya sido alguna vez frecuentado por Gabriel de esta manera durante setenta y cinco días “[14].

También dijo:

“El Sagrado Corán construye al hombre, y las mujeres también construyen al hombre. Si las mujeres, que construyen a los hombres, son alejadas de las naciones, dichas naciones serán transformadas en fracaso y decadencia, serán derrotadas y corrompidas”[15]

Entre tanto, podemos encontrar que expresó lo siguiente:

“La mujer es la manifestación de los deseos de la humanidad hechos realidad. La mujer es quien educa y nutre a honorables mujeres y hombres. Un hombre asciende a los cielos desde el regazo de la mujer. El regazo de la mujer es un lugar para educar a grandes hombres y mujeres”[16]

Sin embargo, pese a toda esa desatención de la historia ignorando el registro del comportamiento moral de la mujer, donde es exaltada, la realidad nunca ha permanecido cubierta u oculta.

Abu Abdurrahman as-Sullami ha escrito un libro acerca de las mujeres ascetas y Sufís. Él ha nombrado a cerca de ochenta y cuatro mujeres gnósticas profesionales[17].

In Nafahat al-Uns, Abu Abdurrahman al-Jami’ mujeres de principio gnósticas[18].

En años anteriores fue publicado otro libro, el cual contiene relatos y biografías de damas devotas y ascetas, las cuales fueron de gran referencia para un considerable número de mujeres[19].

Vale la pena mencionar algunas de las declaraciones existentes, mantenidas por la historia con respecto a estas mujeres gnósticas:

Rabi’ah ash-Shamiyyah quien era la esposa de Ahmad Ibn Abul Hawari, cuando preparaba la mesa, dijo a su esposo:

“Comedlo, como si nunca pudiese ser cocinado sino únicamente a través del tasbih-alabando a Dios con himnos”.

Esto podría significar que ella estaba recitando tasbih mientras cocinaba los alimentos.[20]

Rabi’ah al-Adawiyyah dice:

“Nuestra búsqueda del perdón necesita otra búsqueda para el perdón”[21]

“¡Oculta tus buenas obras como ocultas tu maldad e indecencias!”[22]

Una vez ella se dirigió a las personas diciendo:” ¡Oh alma mía! ¿Cuánto duermes y hasta cuándo duermes? Estás a punto de entrar en un sueño del cual nunca te levantaras sino únicamente con el grito del Día de la Resurrección”[23]

En otro lugar ella dijo: “¡Oh Dios mío! Te he adorado no por temor a Tu fuego, ni por codiciar Tu paraíso sino por amor a Ti y el afán de encontrarme contigo”[24]

En conclusión, es necesario referirse al hecho que la menstruación de las mujeres es algo natural e intrínseco y es un requisito para la procreación de la descendencia, al igual que la sobrevivencia de la especie humana y nunca puede constituir un impedimento para esta tendencia. Aunque las mujeres están exentas de ciertas obligaciones como rezar y ayunar durante esos días de la menstruación, es sólo una formalidad religiosa que no tiene nada que ver con los estados moral y espiritual de las mujeres, puesto que, pueden darse el gusto de glorificar a Dios y recitar el Corán.

Este hecho permite el acercamiento, por parte de la religión a las mujeres, al igual que a los viajeros, para los cuales se acortan las oraciones de cuatro rak’ah y se les ordena que no ayune durante su viaje. Una facilidad formal nunca puede ser considera como una debilidad de la fe o de los estados morales. Y puesto que, en la mayoría de los casos se hace referencia a este hecho, las tradiciones acerca de la falta de fe podrían ser tomadas con ese significado. Dado que, la religión significa cargar con los deberes y mandatos, durante los días de la menstruación indicarían desprecio y menosprecio por éstos.

Allah, el Altísimo, ha considerado el flujo menstrual como algo molesto e impuro[25]. Un estado durante el cual, las mujeres sufren dolores y problemas. Y puesto que ellas están exentas de algunas obligaciones o deberes adicionales, por lo tanto, se les permite o más bien se les ordena tener ciertas condiciones morales, sentándose en el tapete de rezar y recitando himnos para glorificar a Allah. El resultado que se obtiene es que la mujer, en el campo del comportamiento moral, tiene una aptitud igual a aquella poseída por los hombres; y desde la perspectiva de la religión han sido llamadas a la madurez y comportamiento moral al mismo nivel que los hombres. Muchos ejemplos de mujeres maduras han emergido en las escenas de la historia del Islam. Existen algunas mujeres que han poseído esa base para el crecimiento y capacidad moral, en mayor medida que los hombres.

Búsqueda de conocimiento

Una de las más valiosas características del hombre es el propio poder y capacidad de adquirir conocimiento. Conocimiento de sí mismo, del mundo en el cual vive y de los secretos sobre los misterios ocultos de la existencia.

El hombre puede adquirir todo este conocimiento a través del razonamiento, la detección, el testimonio y la obtención del perfeccionamiento de la existencia de uno mismo dentro de la gama de este conocimiento. En la Ley Islámica, esta perfección no se ha limitado en clasificación, sino que todas las variedades y especies de la humanidad han sido invitadas a buscar el conocimiento.

Allah, alabando al pueblo informado y aprendido, reprochaba a los analfabetos, en general, diciendo:

“(…) y Allah elevará el grado a quienes de vosotros tengan fe y a quienes le ha sido dado conocimiento (…)”. (58:11)

En otra parte expresa:

“(…) Di: ¿Acaso son iguales el que sabe y el que no sabe? (…)” (39:9)

Además Allah, el Altísimo, considera enseñar a la gente -las leyes de la religión- como una de las metas de los Profetas, sin limitar esto a cierto grupo de ellos, como dice en el siguiente verso:

“Por eso, os hemos enviado un Mensajero de entre vosotros mismos, que os recita Nuestros versículos, os purifica y os enseña la Escritura y la Sabiduría y os enseña lo que no sabíais” (2:151)

Más que esto, las palabras y las conductas de los Imames infalibles contienen demasiado estímulo y persuasión para la búsqueda del conocimiento.

(ver la continuación en archivo pdf)

Fuente: MUJER;  (Un análisis desde la perspectiva islámica)
Editorial Elhame Shargh
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Se permite copiar citando la referencia.
www.islamoriente.com
Fundación Cultural Oriente

[1]Tarajim A’lam An-Nisa’, vol. 1, pág. 207

[2] Al-Hayat, vol. 2, pág. 217

[3] A’lam An-Nisa’ al-Mu’minat, pág. 381

[4] Al-Kafi, tradición Nº 2. “Kitaab Al-Hujjah”, vol. 1, pág. 477

[5] Al-Kafi, vol. 1, Narracion Nº1.

[6] Awalim Al-Ulum, vol. 6, pág. 278 & 280

[7] Tahrir Al-Mar’ah Fi ‘Ar-Risaalah, vol. 2, pág. 423

[8] Tahrir Al-Mar’ah Fi ‘Asr Ar-Risaalah, vol.1, pág. 118

[9] ‘Alam Al-‘Abidat Az-Zahidat, pág. 11

[10] Ibíd.

[11] Zan Dar Ainah Jalal Wa Yamal, pág. 193.

[12] Abdal es uno de los grados de los santos en el orden jerárquico sufi.

[13] Sharh Qaysari Bar Khusus, pág. 425

[14] Ruh Al-Bayan, vol. 2, pág. 34

[15]Tibyan, vol. 8. “Woman’s Position in Imam Khomeini’s thought” pág. 20

[16] Tibyan, pág. 58

[17] Tibyan, vol. 8,pág. 57

[18] Dhikr An-Niswah Al-Muta’abbidaat As-Sufiyyat, de Abdurrahman As-Salami.

[19] Nafahat Al-Uns, pág. 15-635.

[20]A’lam Al-A’abidat Az-Zahidat, Mohammed Ahmad Darniqah.

[21] Zan Dar Ainah Jalal Wa Yamal, pág. 236-238.

[22] Ibíd., pág. 240

[23] Ibíd., pág. 239

[24] Ibíd., pág. 240

[25] Sura al-Baqarah, el verso 222: “Te preguntan sobre la menstruación. Dí: es molesta  e impura”

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